viernes, 28 de noviembre de 2008

Hola, aquí abajo os dejo un texto rarísimo que escribí ya hace mucho tiempo y que volví a corregir unos meses atrás. Es un texto-relato tan extraño que no sé si es digno de ser publicado en el blog o merecedor de un Premio Nobel. (Creo que más lo primero que lo segundo, ¿no?) En fin, espero comentarios para indagar más en este tipo de escritura.

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clip_image001 Marte

Vive el recuerdo de un viaje. Cierra los párpados, abre tus ojos. Mira el cielo y abajo en tus pies siente el sendero que te llevará a Marte. Marte, vida eterna. Fuera de aquí. Medita en la iglesia, come a ras de un barranco, respira siempre. Busca, no descanses, escudriña entre la oscuridad, muerde el miedo. Atraviesa el pasado, los años que perdiste por aquel momento. Sólo un momento. ¿Mereció la pena? Yo creo que sí. Coge las llaves y tíralas por la ventana. Caen en la piscina de azul plastificado. Piensas si fue un error. No vale la pena comerse el coco. Agarras la cartera y la devoras entre establecimientos de marcas brillantes. Contemplas las arrugas en el reflejo de un escaparate. Estabas soñando. Despiertas. Abrazas los barrotes de hierro. El óxido alcanza tus huesos y no sabes qué soñar para aguantar un día más en esta jaula. Perros. Leer un rostro, atisbar un poema, imaginar la ducha fría y colectiva: las mujeres desnudándose, los hombres sudorosos, las cremas gelatinosas y el vapor viciado achicharrándote la cara. Este mundo es sólo imaginar y decidir si matar al niño que hay dentro de ti. La gente pasa, pasa silenciosa entre la gente. Camina, camina sendero a Marte. Marte es el cielo. La celda atrapa la paliza que te dieron aquel día. La celda lo oculta. ¿No lo recuerdas? Mordiste el miedo, escudriñaste la oscuridad y nada de aquello sirvió. La celda sigue ahí y aquel hombre de caramelo. El niño en tu vientre. No sabes qué hacer. Una clínica dental. El cordón umbilical cortado antes de tiempo. Agachas la mirada. Sigues la sombra de tu mano, dejas la de tu hijo en un vertedero. Gritos. Llantos. La gente tambalea el metro. Las llaves del coche flotando en un mar azul muerto y sin peces. Agarras la barra. Has tomado tu decisión entre sudores disimulados. Antitranspirantes. La gente es aire. Llegas a casa, sola. Las luces te ciegan y te detienen por la noche. Estas encerrada en un suceso. Violación. Encerada de por vida. Inocente pero el niño ya está muerto y tu impaciencia esperará, eternamente, la próxima parada.

 

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Relato escrito por Juan Manuel Rodríguez de Sousa.

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Imagen recogida de Galaxias y Platenas.

8 comentarios:

Felisa Moreno dijo...

Un relato sorprendente Juanma. Desde luego no sé si será para Nobel, pero merece la pena leerlo, si es posible un par de veces, así se consigue captar toda su esencia.

Saludos
Felisa

Ave Mundi Luminar dijo...

No importa nada en absoluto mi opinión.

Pero es un estilo perfecto... a mi me recurda a una herida que un día estuvo abierta, por la cual brotaron a borbotones cientos de imágenes, a cual más sugerente, perfectas para perderse tan solo un segundo o un día entero en cada una de ellas, en un intento vacío por completarlas.

Adictivo...

Lo dicho, estupendo.

Celia dijo...

No tengo palabras. Es rápido, profundo, ingenioso y sobre todo es ni más ni menos que la verdad de nuestras vidas.
Saludos

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Gracias Felisa por leer el texto al menos dos veces, quizás me has quitado la duda de si voy a ganar el nobel con este texto o no....jajaja

Ave Mundi, tu opinión si que cuenta, la de todos, para bien y para mal, además, con esos halagos... es mejor que cuente!! jajaa

Lo has definido muy bien: "herida abierta" Y tu comentario rezuma de un algo que se nota que has captado el sentido a la perfección.
Gracias por tu comentario.

Y ahora Celia, con esos adjetivos que le has puesto a mi cuento ya la dieta se ha ido al traste!! Te echaré la culpa cuando toque la cita con la dietista.

Y tú has dicho algo que también he querido plasmar, y es que como si fuese el texto un ser vivo que se reproduce, vive despacio, lento, rápido...como nuestras vidas. Gracias Celia.


Un saludo a todos,

Teresa Cameselle dijo...

Estoy de acuerdo con el comentario de Carmen en El desván, es una prosa muy poética, tiene ritmo y fuerza, y varias lecturas diferentes, supongo que dependiendo del punto de vista del que lee o del momento.

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Gracias Teresa por el comentario, (Y sí estás de acuerdo con Carmen me parece que te ha gustado) por ello me alegro,

Un beso guapa,

¿oye, a ver si nos cuentas cómo va tu novela de la hija del cónsul?

Curiosidad de un escritor hacia otra que ya ha publicado algo grande!!

Por cierto que mi madre sigue sin leerse el libro, y mira que se lo compré a ella pero es que mi madre no tiene hábito de lectura... jaja

Mi tia se lo leyó y le encantó, de hecho se compró la Pasión Turca de Gala, jajaj

Besos

Susana dijo...

Pues a mí me parece un texto realmente original. Tiene un punto muy especial que hace que te apetezca leerlo una vez más. Yo creo que es muy especial, Juanma!

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

GRacias por pasarte, Susana por mi país. Es un texto especial, no cabe duda, pero no sé si resulta "rarito" o "mágico"

Un beso,
Juanma