sábado, 12 de julio de 2008

Gustav Klimt, Las tres edades

Impresiones de Juan Manuel Rodríguez de Sousa


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La vida es el elemento principal de esta obra. La vida y la muerte. Pero más bien podríamos decir que es la representación de un ciclo ineludible: el paso de la juventud a la vejez, el paso del tiempo. La evidencia hace que nos identifiquemos, y que veamos para unos el futuro y para otros el pasado. El niño, sería la primera edad. La juventud sería la plenitud. La vejez, la última etapa.

La juventud

Una figura llena de color, de vida, que en medio de la inmensidad neutra, sostiene entre sus brazos a un niño y también sostiene la esencia de la juventud: el estado de somnolencia que quizás nos da la impresión de la inocencia, la calma, la compostura, la seguridad en si misma, la apariencia feliz. El cuerpo estilizado, las mejillas, los labios y el pezón rosado nos proveen de apariencia física. Y todo ello, nos transporta a una sensación propicia para querer ser así y desear aquel sueño.

La vejez y la muerte

La otra figura, de perfil, ya nos está dando el aire difícil y angosto, el contraste con la vitalidad anterior. Las mamas ya no se sostienen, se pierde la fertilidad y pierde al bebé. La postura encorvada, la barriga hinchada, en definitiva: la vejez en su más puro estilo físico. Pero también, nos proporciona elementos que nos informan de aspectos psicológicos, el más importante de ellos: la mano que tapa su cara. ¿No desea ver su imagen en un espejo? ¿No desea ver la realidad? ¿Mostrar la vejez al mundo? O ¿solamente estará intentando desviar el dictamen de la muerte? La muerte siempre esta ahí, pero cuando el ser humano llega a la vejez, se da cuenta que se la sombra cada día anda más cerca.

El sueño

Pero Klimt ahonda en lo profundo del carácter de ambas figuras de un modo simbólico. Cómo vemos, la figura joven está durmiendo, está reposada, es joven, tiene una vida por delante, donde las metas están todavía por recorrer, por soñar. Además, la juventud le proporciona la confianza para realizarlas. Sin embargo, la figura de la anciana, está consumida por la oscuridad, el implacable paso del tiempo no le deja otra alternativa que la realidad, y la realidad es la tristeza y la desilusión de la belleza perdida y de los sueños.

Al final, Klimt nos muestra la juventud encarnada por el sueño; la vejez, por la imposibilidad de soñar.

mujer con niño chico

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Artículo escrito por Juan Manuel Rodríguez de Sousa


Este es un pequeño comentario que le pedí a una compañera entendida en el mundillo de los pinceles. Aquí dejo su comentario para los que deseen una descripción un poco más "técnica" que la mía:

"Es una alegoría perfecta a las tres fases de la vida. La ternura que impregna la figura femenina con el niño no tiene precio, las dos tienen una expresión dificilmente superable por los mejores retratistas realistas del momento. En cuanto a la figura de perfil, ésta queda como en penumbra y nos transmite una gran sensación de tristeza, con la cara tapada por los cabellos, la figura desgarbada y ligeramente separada de las otras dos, se advierte un color menos alegre y más terroso que contrasta con la alegria que despiertan las otras dos figuras. Los motivos circulares que coloca alrededor de las figuras principales son típicos del modernismo y le dan una dimensión decorativa al cuadro más allá de su significado"

Pequeña, concisa y acertada descripción de Carmen Andujar. Podréis conocer parte de su obra en el blog: http://carmenandujarzorrilla.blogspot.com/

4 comentarios:

SeaSirens dijo...

Que cosas tiene la vida! me encanta Gustav Klimt. No soy muy entendida en arte, pero sus obras me enamoran.

Gracias por esta exposición!!

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

SeaSirens

Gracias por pasarte por aquí, has elegido una entrada muy bonita, jajaja. Es normal que sus obras enamoren, Klimt tiene algo que hace llegar a todo el mundo,

En fin,
Un saludo,

PD: me pasé por tu blog, está muy chulo.

Neogeminis dijo...

Juan Manuel, sin duda Klimt es uno de mis preferidos. Sus obras me conmueven y logro sentir especiales "vibraciones" al contemplar ese mundo de colores, símbolos y figuras delicadas y bellas. Reconozco que cuando intercala personajes oscuros, que encarnan -como en esta obra- la vejez=muerte=fealdad=dolor=tristeza, tiendo a obviar esa parte de su interpretación de la realidad y me quedo con las flores, las transparencias, los rostros bellos y coloridos! Y entiendo que a muchos le debe suceder lo mismo, ya que, de otra manera, no serían tan frecuentes las imágenes parcializadas de las mismas! -fijate cuántas reproducciones de esta obra no incluyen, de hecho, a la tercer figura!-
Creo que tu análisis de esta emblemática obra es muy adecuado y logra sintetizar la intencionalidad que el pintor quizás tuvo al realizarla (eso nunca lo sabremos con exactitud!)
Ha sido un gusto pasar por aquí y ver que hemos coincidido en el motivo que nos inspirara nuestros post!
Un abrazo!

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

El que nos quedemos con la parte alegre de sus cuadros es una buena señal de que todavía tenemos la esperanza.

Me ha encantado poder mandarte a este post, porque sabía que te gustaría. ¿Has visto el comentario más técnico que me hizo Carmen? Seguro que sí.

A mí este pintor me parece uno de los más accesibles por todo tipo de público, y eso es positivo, y debemos valorarlo. No todos los artistas tienen esa capacidad de transmisión.

Además, me ha servido para actualizar el post que estaba anticuado, y no se veían ni el vídeo ni el archivo en pdf. Gracias a ti ahora quien lo visite tiene una perspectiva más correcta del post.

Siempre que sea de Klimt, es un placer conversar.

Un abrazo,
Juanma