domingo, 2 de enero de 2011

Tobogán azul

Como todos los días, mi gato se acuesta sobre mi brazo, después se duermen sus ojos y mis dedos. Me encanta. Me encanta sentir su ronroneo, hablar con él a través de sus maullidos y despertarlo en sueños. Sentir el peso de su cuerpo. Mostrándome que al menos él sigue siendo el mismo ceporro de siempre. Porque las cosas, los años, cambian. Me hacen mudar de una piel a otra, escurrirme tan adentro que, cuando alcanzo a mirar en el espejo, sólo oigo un murmullo, un reflejo de la canción que fui. Años. Es así como uno se percata de estar regalando la juventud por la vejez. Y el único camino que encuentro para invertir el proceso es huir al país de los primeros años, porque sólo siendo niño soy capaz de aprehender nuevas sensaciones. Porque solo siendo niño mantengo la posibilidad de la esperanza. Claro que no es fácil. No es fácil ser niño cuando sé es adulto. Aunque antes de ahogarme en el lago de la siniestra indiferencia, prefiero correr el riesgo de romperme las cuerdas vocales, las piernas o los recuerdos mientras intento deslizarme por un tobogán de color azul.
Feliz MMXI

13 comentarios:

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Te hiciste esperar, pero ha merecido la pena. Precioso escrito, Juanma.

Feliz Año Nuevo

Natàlia Tàrraco dijo...

Amigo Juanma...mala cosa ser Peter Pan para siempre, mejor capitán garfio, mala leche pero surcando mares, nada de quedarse en el País de Nunca Jamás. O mejor gato ronroneante y sabio, acaricio al mío para sentirme acompañada de un "algo" parecido a un tigre.
Ya era hora...!Salve! para el 2011 y a Fortuna de tu lado, no tardes tanto que te añoro para deslizarme en ese tobogán azul, o de cualquier color apetecible. Besitooo.

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Ya publicaré otra entrada disculpándome sobre mi ausencia, motivada más que nada por motivos "profesionales". Muchas gracias Merce por tu comentario, te echaba de menos.

Natalia! Siempre tan dedicada poniendo comentarios, yo soy de los que leo y no dejo normalmente ninguno, a no ser en facebook... jaja. Estos son los arrebatos que me dan de infatiloide, pero es lo que siento, y lo que pienso (cuando puedo pensarlo y sentirlo), más abajo tengo una entrada dedicada a Peter Pan, si es que... Tú también tienes a un tigre?
Me encanta, tendríamos que hacer un Sábado literario de Mascotas, seguro que nos peleamos para ver quién es más bonito,
Un besi

Monika Es dijo...

Querido Peter¡ te entiendo perfectamente y en vez del país de la incertidumbre parece que estamos en el pais de Nunca Jamás....por que yo tengo el síndrome de Wendy. "En algún momento de estos últimos 30 segundos te has convertido en adulto"

Neogeminis dijo...

Así es, conservar el niño que fuimos en nuestros interior -intacto en sus sueños e inocencia-es la manera más eficaz de esquivar la sequía de la vejez.

Un abrazo.

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Hola Mónica, qué alegría verte por aquí. Me ha encantado el vídeo que has puesto de PeterPan, por cierto, qué guapa sales en la foto, jaj

Neo, pues sí, quizás sea la manera más eficaz, o la más fácil, o la más tonta, la cosa es que a veces sólo es la salida que uno encuentra. Un abrazo también para ti,

pichiri dijo...

La verdad es que no te prodigas mucho últimamente, pero estas breves consideraciones en una prosa casi poética me han gustado por la forma. Lo que no creo es que estés en edad como para tener que refugiarte en la niñez, ya tendrás tiempo cuando como mínimo tengas tantos años como yo. Entonces no tendrás que buscala, ella misma acudirá a tu encuentro, dandote la valentia y la expontaneidad que en tí gratamente aparece de vez en cuando, aún sin ser lo joven ni lo viejo como para brindarnos tales muestras de sinceridad.
Aún tienes muchas, muchas sensaciones que aprehender, tantas que, si me apuras, te diria que no has empezado todavía a vivir.
Un Abrazo y Feliz Año 2011

Pepe dijo...

¿Acaso hay algo que impida, a no ser la natural decrepitud propia de la vejez, que el espíritu siga soñando, siga volviendo una y otra vez a la preciosa ingenuidad de la niñez, a ese tiempo en que todo estaba por formar, por hacer, por conseguir y por tanto todo eran metas?. Si alguien lo impide, seremos nosotros mismos.
UN abrazo.

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Feliz 2011, espero aprehender tantas cosas que no me gustaría desprenderme de otras para seguir avanzando, ése es el miedo, y ésa es a veces la sensación que me embarga el corazón. Pepe, tiene razón, si algo nos lo impide, seremos nosotros mismos.
un abrazo

L.N.J. dijo...

Un texto que relaja los sentidos, el alma, la vida, el corazón, los ojos, las manos ...

Bendito seas Juanma, siempre tan especial.

Besos.

Susana dijo...

¡¡Buenoooo!! ¡¡¡Qué alegrón volver a leerte!!! Menuda sorpresa. Entré en tu blog con pocas esperanzas y ¡mira!

Me alegra que estés de vuelta, disfrutando del plácido ronroneo de tu gato y lanzándote por ese tobogán azul.

Besos

Carmen Andújar dijo...

Nunca hay que dejar de ser niño, porque desde el momento que intentamos dejar atrás esa parte de nosotros, la vida vale menos la pena.
Me alegro de volver a leerte.
Un abrazo

Mark de Zabaleta dijo...

Muy buen escrito. Seguimos teniendo una dosis de niñez que nos saca de tanto formalismo...

Saludos

markdezabaleta.blogspot.com