Esta vez conduce Mercedes desde la la nueva página donde encontrarás a todos los pasajeros que han participado esta semana. Saludos.
"Dad una máscara al hombre y os dirá la verdad."
- Original: "Give a man a mask and he'll tell you the truth".
(Frase de Oscar Wilde)
LA VIDA DE LOS BLOGS
Tener un blog es fácil; no tenerlo, todavía más. Y lo curioso es que la mayoría de los blogs la palman por el camino. Con el tiempo siempre quedamos los mismos imbéciles. Los mismos que escribimos sobre el aire creyendo que alguien nos adivinará las señales de humo. Porque en los blogs se huele mucho humo, es decir: mucha basura y poca materia aprovechable. Mantener un blog es el acto más contaminante y antiestético que existe sobre la red. Reconozcámoslo, somos unos necios, unos pretensiosos. Adoramos los comentarios y adoramos los enlaces a nuestro blog. Nos sentimos importantes. Si algo especial posee un blog es que funciona como farmacia gratuita proporcionando esas monstruosas pastillas de egocentrismo que disparan las alabanzas. ¡No soy la cucaracha escondida bajo el sofá! Y ojalá lo fuéramos porque ellas no son tan demócratas como Blogger, (¡las cucarachas son una monárquicas!) y la democracia es defectuosa por nacimiento. Por lo tanto, los blogs suelen ser amorfos, inocuos, con jorobas de tres cuartas de alto y espinillas infectadas en su cumbre. En los blogs se publican tonterías, muchas tonterías. Algunos se creen periodistas en potencia. (Algunos nos creemos columnistas). Y es que durante estos dos años he aprendido que un blog es como la vida misma, una mierda que uno no se atreve a dejar de pisar. Cuando se nos canse el pie, será un pequeño descanso para el hombre, y un gran salto para la humanidad. De todas formas, si a la vuelta de la esquina está el beso, o las risas de los amigos, detrás de un enlace nos deberá esperar el artículo del día, o de la semana. Sigamos haciendo el chimpancé, entonces, en busca de ese post que nos libre de la tentación de tendernos bajo una lápida antes de tiempo. Sigamos albergando la esperanza de conmover a alguien (y ser conmovidos) con la colilla apagada de un mamífero lejano, irreal que se esconde detrás de una URL cualquiera. Nunca se sabe, y de paso nos sentiremos mejor con nosotros mismos. ¡Qué vanidad! ¡Qué blog! ¡Qué frágil esperanza!

Hoy conduce el sábado literario
Dicho esto, que casi no interesa nada ni a nadie, (más que a mí) comienzo esta maratón criticona.
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