Tengo lágrimas en los ojos. Se deslizan. Me conmueve el trinar de una madre, las acciones inútiles. Cada vez que veo la ineficacia realizada con esmero, con amor, se zarandea un pequeño cachito de mis tripas. Es como encontrar el porqué del estar viviendo. Si todo fuera comer, respirar, cagar, mear, follar y dormir apaciblemente la vida sería mucho más fácil. La vida sería como una Burger reluciente. Esponjoso pan al que me veo tentado con darle un bocado: caer en la trampa de saborear el regusto de la bobería. Y por ese bocado todas las noches me convierto en bulímico, en deseo infinito de expulsión de semejante bodrio. Pero no es tan sencillo como meterse los dedos en la boca, ni tan sólo basta con emborrachar el hígado. Quizás haya que acercarse a la barandilla de hierro fría y saltar por los aires. O convertirse en salvaje que ríe por las tonterías, con los chistes malos, que llora difícilmente por nada, que se destruye a sí mismo a cambio de expulsar ese pedazo de Burger tan apetecible, tan asqueroso. A cambio de estar viviendo.
domingo, 25 de octubre de 2009
LA BELLA INUTILIDAD (no es una Burger)
miércoles, 30 de septiembre de 2009
José Antonio Muñoz Rojas
martes, 15 de septiembre de 2009
Gracias a todos
Cuando le digas a una amiga “es un buen regalo de cumpleaños” puedes provocar un alud de fiestas y felicitaciones. Encontré la entrada en el blog de Dorotea y una sonrisilla se me dibujó en los labios, más tarde, cuando me topé con el post de Mercedes, se me desparramó una carcajada sobre el ordenador adivinando lo que iba a suceder. Muchas gracias a todos los que me habéis felicitado, muchas gracias por vuestros regalos. No puedo dar todos los nombres, tengo miedo a enumeraros, porque las listas son defectuosas por naturaleza.Últimamente estoy muy liado, estoy metido en cosas que me han absorbido el tiempo: me he apuntado a un Ciclo Formativo de Desarrollo y Comercialización Turística para compaginarlo con la Carrera de Historia en la que sólo me matricularé en dos asignaturas. A ver qué tal me va, por lo pronto, los profes me han gustado y las asignaturas están entretenidas. Se prometen muchas excursiones y actividades fuera del centro. No tengo fuerzas ni para escribir ahora por la noche, pero no quería dejar para mañana este post de agradecimiento a todos vosotros. Antes de que se me cierren los ojos…
Y el mundo deje de existir
De respirar el negro de la noche
Envenenado
Letalmente hasta la mañana.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Autorretrato y Reflexiones de Egocéntrico (3)
(Para leer la Primera Parte pincha aquí)
TERCERA PARTE: LA HISTORIA Y YO
Me gustan los clásicos y los gatos. No sé si se relacionan, pero a mí me gustan los dos. A mí gato le llamé Aladín cuando mi hermano mayor me quitó el nombre que le tenía reservado al mío para ponérselo al suyo: Simba. Yo me tuve que conformar con la segunda opción. Yo casi siempre me he tenido que conformar –tragar– con la segunda opción por ser el más pequeño, y porque mi hermano es lo más parecido a un capullo. En fin, qué me gustan los gatos y odio a los capullos. Los clásicos, me gustan casi todos. Y es que mi afición por la historia me ha concedido la suerte de conocerlos muy tempranamente. Para mi la Historia, en mayúsculas, es una columna, vertebral o jónica, cada uno a su gusto, que me conduce a otras ramas menos severas como es el Arte. Arte, también en mayúscula. Debería estudiar Historia del Arte, y no Historia a secas pues al final llevo tres años estudiando una carrera y solamente he aprobado cuatro asignaturas. Cosas de la vida.
La historia me empezó a gustar desde pequeñito. Es probablemente mi afición cultural más temprana. Mientras que en Lenguaje, Matemáticas, e Inglés era un torpe vaguísimo. En Conocimiento siempre conseguía notazas, y no dejé de sacarlas cuando también le cogí el truquillo al Lenguaje y al Inglés. La verdad es que al inglés todavía no le he cogido el truco, pero si lo comparamos con las mates me convierto de forma automática y exacta en un filólogo anglosajón. Hasta me veo con bigote. De la historia, lo que verdaderamente me apasiona y me hace irracional es la Egiptología. Para que te guste algo mucho, para que seas bueno en algo, debes apasionarte de una parte que es la que te lleva a conocer el resto. Un buen filólogo conoce a los mejores autores en literatura, o conoce la lingüística y la gramática tan bien como nadie, pero para llegar a serlo tuvo que ser apasionado en algo. Digamos que se enamoró de Lope de Vega, y que lo demás fue el precio de un matrimonio sagrado que iba a durar toda la vida. Para llegar al conocimiento uno debe Amar una parte de ese conocimiento. Yo me enamoré de Egipto. Aunque, por otro lado, tengo la fortuna de ser un adúltero empedernido, y no me cuesta disfrutar de los placeres de las otras Historias. Aunque cuando vuelvo a casa, siempre me digo (le digo a Isis) que mis infidelidades son debidas al interés que me despiertas tú, principio de todo (Junto al Próximo Oriente). Me interesa al ver el desarrollo de ese principio hasta llegar al presente. De cómo Isis se convirtió en Hitler.
La Historia es, como muchas veces se ha dicho, la memoria de la humanidad. Y como muchas veces he promulgado yo, una sociedad que no conoce su historia es una persona sin memoria, sin recuerdos, y por lo tanto deja de ser una persona, porque de los recuerdos nacen los afectos y de los afectos nace todo. (En vez de afecto podría haber utilizado amor, pero quedaría más ñoño) Por lo tanto, una comunidad que no tiene interés por su historia, es que no tiene interés por lo que le ocurrió ayer, es como una persona que todos los días debe de aprender a andar, que siempre tropieza con los mismos errores, que tiene que aprender su oficio todos los días, que vuelve a especular con el habla y olvida que su hija es la que esbozó ese dibujo tan horrendo que hay colgado en la nevera. Y lo peor es que piensa que es horrendo de verdad, y se le ocurre que debería tirarlo a la basura. Y se le ocurre también, en un extremismo infantil, que debería encerrar en la cárcel al que dibujó tan mal su retrato y se atrevió a grabar su nombre debajo para que nadie dudara quién es el tipo de la corbata negra. Sin la historia, encerramos a nuestros hijos que es el futuro y olvidamos el pasado, que son nuestros padres.
Más bien me difumino en el silencio, porque no sé quien soy.
Juan Manuel Rodríguez de Sousa
martes, 1 de septiembre de 2009
Yolanda Sáenz de Tejada "La Pregunta"
Hace ya bastante tiempo, una poeta andaluza, me sorprendió por su sinceridad lírica, por su espontaneidad, porque escribía sin miedo. Se le nota. Esta vez, uno de unos poemas, me ha llegado tanto al corazoncito que se me ocurrió la idea de poner un poema en mi blog. Le pedí permiso, et voilá. No es de los mejores, ella atesora escritos más valiosos bajo su luna, un lugar donde nos regala historias con versos y a donde es tan fácil viajar como hacer clic. Gracias, Yolanda.
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LA PREGUNTA
Una vez me hicieron una pregunta muy interesante.
Fue en Albacete, un chico que debió de pensar que yo era alguien importante (bueno, para mis amigos y familia lo soy, espero) o alguien famoso.
Si algún día llegas a la cima, me preguntó con un asomo de vergüenza entre los dedos, ¿te acordarás de mí?, ¿de este día que hemos pasado todos juntos y de lo que hemos hablado?... ¿te acordarás de esta felicidad que aprecio que sientes?...
Pensé mi respuesta porque hubiera sido fácil decir que sí pero quería contarle algo más,
decirle,
por ejemplo,
lo que vale plantar
una sonrisa
en mis vértebras.
Explicarle,
también,
la profundidad
de sus palabras.
—que se aferraron
en mi cerebromar
para siempre—
Y, subrayarle,
en el aire,
con mis
versos,
(como no)
que lo que más
vale de una persona
no es ella misma;
sino a quien
tiene a su
alrededor…
Alguien a quien quiero mucho y que estaba sentado a mi lado contestó entonces por mí: ella no se olvidará. Ella no…
Y yo agradezco que ese alguien (aunque sea uno sólo en el mundo), sepa que lo más importante para mí son las personas.
Nunca me olvidaré de ti, le contesté. Puede que de tu nombre o de tu cara, pero nunca de tu esencia y, mucho menos, de que me has hecho sentir.
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(Página Web de Yolanda: http://www.yolandasaenzdetejada.com/)
lunes, 31 de agosto de 2009
10 frases para leer
CNN EXPANSIÓN, 15 de agosto de 2009
10 frases para leer
Los libros tendrán siempre algo que criticar o que motivar, pero nunca nos dejarán callados; de géneros varios (y varios de-generados), despertarán la elocuencia en grandes celebridades.
Leer genera ideas. Unas muy buenas y otras más perversas, pero está condenada a ser la fuente más confiable para intelectuales e investigadores. Por eso Rosemarie Jarski tiene un libro, The funniest thing you never said (editorial Ebury Press), para leer inspiraciones sobre libros, como:
1. "Henry Kissinger podrá ser un gran escritor, pero cualquiera que termine cualquiera de sus libros es un gran lector".
Walter Isaacson, CEO de Aspen Institute, nacido en 1952.
2. "Los libros clásicos son aquellos que todos quieren tener pero nadie quiere leer".
Mark Twain, escritor estadounidense, 1835 - 1910.
3. "Algunos editores son escritores frustrados, pero también lo son la mayoría de los escritores".
T.S. Elliot, Poeta y crítico estadounidense, 1888 - 1965.
4. "Estos tiempos van mal. Los niños ya no obedecen a sus padres y ahora todo mundo está escribiendo un libro".
Cicerón, circa 43 A.C.
5. "Este libro está dedicado a mi brillante y bellísima esposa, sin ella no sería nada. Ella siempre me conforta y consuela, nunca se queja ni interfiere, siempre desinteresada para toda la vida. También escribe mis dedicatorias".
Albert Malvino.
6. "Si robas de un solo autor es plagio, pero si robas de muchos, es investigación".
Wilson Mizner, guionista y empresario estadounidense, 1876 – 1933.
7. Un escritor profesional es un escritor amateur que no se rinde".
Richard Bach, escritor y piloto, escritor de "Juan Salvador Gaviota", nacido en 1936.
8. "Preguntarle a un escritor qué piensa de los críticos es como preguntarle a un poste su opinión respecto a los perros".
Christopher Hampton, guionista y director, nacido en 1946.
9. "Cualquiera puede escribir. Los escritores no pueden hacer otra cosa".
Mignon McLaughlin, periodista estadounidense, 1913 – 1983.
10. "Muchas gracias por su libro. No perderé más tiempo en leerlo".
Benjamin Franklin, político y científico estadounidense, 1706 – 1790.
viernes, 28 de agosto de 2009
(Sábados Literarios de Mercedes). La vida de los blogs.
Esta vez conduce Mercedes desde la la nueva página donde encontrarás a todos los pasajeros que han participado esta semana. Saludos.
"Dad una máscara al hombre y os dirá la verdad."
- Original: "Give a man a mask and he'll tell you the truth".
(Frase de Oscar Wilde)
LA VIDA DE LOS BLOGS
Tener un blog es fácil; no tenerlo, todavía más. Y lo curioso es que la mayoría de los blogs la palman por el camino. Con el tiempo siempre quedamos los mismos imbéciles. Los mismos que escribimos sobre el aire creyendo que alguien nos adivinará las señales de humo. Porque en los blogs se huele mucho humo, es decir: mucha basura y poca materia aprovechable. Mantener un blog es el acto más contaminante y antiestético que existe sobre la red. Reconozcámoslo, somos unos necios, unos pretensiosos. Adoramos los comentarios y adoramos los enlaces a nuestro blog. Nos sentimos importantes. Si algo especial posee un blog es que funciona como farmacia gratuita proporcionando esas monstruosas pastillas de egocentrismo que disparan las alabanzas. ¡No soy la cucaracha escondida bajo el sofá! Y ojalá lo fuéramos porque ellas no son tan demócratas como Blogger, (¡las cucarachas son una monárquicas!) y la democracia es defectuosa por nacimiento. Por lo tanto, los blogs suelen ser amorfos, inocuos, con jorobas de tres cuartas de alto y espinillas infectadas en su cumbre. En los blogs se publican tonterías, muchas tonterías. Algunos se creen periodistas en potencia. (Algunos nos creemos columnistas). Y es que durante estos dos años he aprendido que un blog es como la vida misma, una mierda que uno no se atreve a dejar de pisar. Cuando se nos canse el pie, será un pequeño descanso para el hombre, y un gran salto para la humanidad. De todas formas, si a la vuelta de la esquina está el beso, o las risas de los amigos, detrás de un enlace nos deberá esperar el artículo del día, o de la semana. Sigamos haciendo el chimpancé, entonces, en busca de ese post que nos libre de la tentación de tendernos bajo una lápida antes de tiempo. Sigamos albergando la esperanza de conmover a alguien (y ser conmovidos) con la colilla apagada de un mamífero lejano, irreal que se esconde detrás de una URL cualquiera. Nunca se sabe, y de paso nos sentiremos mejor con nosotros mismos. ¡Qué vanidad! ¡Qué blog! ¡Qué frágil esperanza!
lunes, 24 de agosto de 2009
Mercedes vuelve al volante
Mercedes me ha robado las llaves y se ha llevado el autobús. (No te preocupes, estamos compinchados porque de esta forma hemos cobrado el seguro: la última vez nos chocamos un poquito y ¡no hacían otra cosa que ponernos excusas para no soltar la pasta! Lo que está entre paréntesis es invisible a las aseguradoras). Con el dinero de la indemnización hemos comprado un garaje muy grande exclusivamente para el bus fiestero de los Sábados Literarios de Mercedes. Todavía está en plena fase de decoración, pero seguro que se convierte en el garaje más chulo del barrio. Si deseas entrar para conocer el tema de la semana, o criticar la decoración, como buenas vecin@s, sólo tienes que pinchar aquí.
domingo, 23 de agosto de 2009
Se acabó la ciencia
Concluido el sábado (casi el domingo también), sé que algunos participantes no iban a poder leer hasta el lunes los textos. No os preocupéis, voy a dejar la foto de la lista en el lugar dónde está durante dos días: así resultará más fácil encontrar los sábados. Vuelvo a comunicar que las llaves esperan encontrar a un nuevo conductor. Quien desee participar que me lo diga mediante un comentario o un mensaje a mi correo electrónico. Si es alguien que hace mucho que no conduce, o que no lo haya hecho nunca, mejor.
Personalmente me he sentido muy arropado en la travesía en la que ha habido, como en muchos viajes, turbulencias extrañas. Ya hemos llegado a nuestro destino. Y aquí estamos, vivitos y coleando. Por mi parte quiero daros un consejo: (me voy a permitir este lujo ya que he sido el conductor) que los siguientes textos de los Sábados Literarios de Mercedes se cuiden más de tener faltas de ortografía, errores gramaticales o alguna incoherencia argumental grave. No se trata de que poseamos un estilo parecido al de García Márquez, o seamos tan ingeniosos como Roald Dahl. O escribamos con la corrección de un filólogo hispánico. Si hay algún error de palabra, no pasa nada. Si el estilo no es el más adecuado, tampoco. Si el relato es un aburrimiento, no siempre uno es tan ocurrente. (Y aquí me incluyo yo mismo)
Sólo os aconsejo lo que más arriba he dicho, ser un poco más cuidadosos. Sobre todo porque hay mucha gente que se esfuerza en participar y en escribir bien. La mayoría habéis sido unos gratos compañeros de viaje y creo que hemos aprendido mutuamente. La ciencia es para mí un campo minado de historias increíbles y enigmáticas. Un terreno donde pueden florecer obritas geniales.
Un abrazo a todos los científicos literarios.
sábado, 22 de agosto de 2009
Sábados Literarios de Mercedes: Los regalos navideños de Benjamín Franklin.
Los regalos navideños de Benjamín Franklin
Todos los años, en los primeros días de diciembre, Benjamin observa por la ventana de casa para cerciorarse que Sarah no ha vuelto todavía del internado de Nueva York.
El año pasado, Benjamín se mostró más impaciente que nunca, le tuvo preparada una sorpresa a Sarah. Se imaginó sus ojillos de niña traviesa, ansiando bajarse del carruaje cuando se hubiera percatado, desde lejos, del columpio balanceándose bajo el gran roble que él mismo le montó con sus manos. Justo la noche siguiente de haber terminado el columpio Benjamín, justo cuando sus ojos se anclaban en las montañas y descansaba del esfuerzo, se originó un rayo que marchitó de forma fulminante el techo del establo de la finca. Benjamín intuía que sería de mucha mala estrella que al árbol del columpio le cayera también un rayo y destrozara en un santiamén su regalo de Navidad. Sin embargo, cómo Benjamín era un hombre muy prudente, maquinó otro presente; por si acaso, se dijo con la ceja levantada. El segundo obsequio era una cometa pintada de rojo por los bordes y de azul con estrellitas en el centro. La unió con unos alambres blancos y la ató a un hilo de seda largo para que pudiera planear muy alto. Después de tanto ajetreo se volvió a sentar a esperar a su hija sin hacer caso de nada más. Pasaron los días y Sarah no aparecía. La mujer de Benjamín intentó calmar la preocupación de su marido con dulces navideños y con razones fundadas. Seguramente se le habrá estropeado alguna rueda por el camino. Pero él miraba el cristal de la ventana con ojos incansables. Era ya veinticuatro de diciembre y sus hijos William y Francis habían regresado desde Denver. Toda la familia estaba reunida en la nochebuena excepto Sarah. Cuado llegó la hora de repartir los regalos el envoltorio que revestía el regalo de su hija quedó intacto. Sus hijos que ya eran mayores se conformaron con los besos de la madre y los apretones de mano de un padre triste, acostado demasiado pronto. Durante toda la semana Sarah no apareció y no pudo compartir con su familia la celebración del año nuevo. William y Francis partieron hacia Denver dos días después inquietos por su hermana Sarah. La mujer de Benjamín comenzó a pensar en lo peor hasta que llegó una carta que confirmó sus sospechas: se habían encontrado restos de un carruaje a diez metros de la carretera Cincinnati-NewYork. No quedaban restos de nadie dentro del carruaje, se especulaba con la idea de que había sido un robo. Pero lo peor es que Sarah había desaparecido. Esa misma noche, Benjamín desesperado, desenvolvió por fin el regalo e izó la cometa con la esperanza de que su hija la atisbara desde lejos. Después de una hora agitándola, ató el hilo de seda a una gran piedra que había cerca del árbol y esperó, sentado en el columpio que rechinaba por primera vez, a que la cometa se desplomara por la falta de manejo. Y por arte de magia, un rayo que iba directo hacia el árbol se estampó contra la cometa. Benjamín, sorprendido, se dio cuenta que las tormentas no fulminarían el roble si instalaba una gran pértica metálica que absorbiera el rayo como había hecho antes la cometa. Así lo hizo con la intención de preservar el columpio, inventado de paso el pararrayos. Aunque quizás, lo que Benjamín intentó preservar solo fuera la ilusión de sentarse en una silla detrás de la ventana para esperar a que su hija volviera de Nueva York, como hacía todos los años.
Como hace todos los días en diciembre.
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Benjamín Franklin aparte de ser un gran político fue también un gran inventor. De entre muchos de sus inventos el que más destaca es el Pararrayos. Hizo la prueba con una cometa y pudo así demostrarlo científicamente. Los nombres de los hijos son reales. La imagen de la cometa, también. No me he parado a pensar si en aquellos tiempos se regalaba en Navidades. Todo lo demás es inventado.
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